Una joven señora versus los Príncipes (*)

Que una joven madre en nuestra segunda función de Príncipes en Cochabamba se levante de su asiento en la última escena para salir llevando de la mano a su hija, hable con los organizadores para protestar por el contenido de la obra, amenace con ir a los medios y recurrir a la justicia, podría no pasar de una simple anécdota acerca de una reacción furiosa o desconcertada (que para nosotros es muy importante porque señala un campo de creencias que nos interesa discutir) pero en este caso se trata de algo más serio, o de algo más bien tragicómico vestido de seriedad: la joven señora de 30 años cumplió su palabra e hizo en efecto la denuncia telefónica ante la Defensoría de la Niñez, ¿la razón? “mostrar espectaculos inadecuados a los niños”.

Así, mientras nosotros íbamos de regreso a nuestro querido Buenos Aires, los organizadores del Festitíteres  2012 se acercaban a dicha oficina para enterarse de los términos de la denuncia, hacer un descargo o aclarar las cosas. Lo tragicómico viene aquí: al organizador del Festitíteres le mostraron que “las faltas cometidas” estaban circuncritas en el acápite “delitos contra la moral a traves de la difusion de pornografía” (cómo diría mi alienada prima: WHAT THE FUCK?)

El organizador del Festitíteres tuvo, menos mal, la oportunidad de describir la obra al abogado encargado de recibir la denuncia y a algún otro funcionario de la Defensoría de la Niñez. Quedó claro que la denuncia no tenía asidero legal, pero aún así faltaba recorrer la instancia mediática: un periodista radial bastante conservador, hincado por la jovem señora, había organizado una entrevista-debate sobre el tema.

Quizá nos tocaría responder a los argumentos que cuestionaban la obra pero creemos que los organizadores del Festitíteres, el colectivo Katari, lo hicieron muy bien. Que si se trataba de “promover la homosexualidad”, que no, que se trata de promover la tolerancia; que quizá habría que calificar esta obra como PROHIBIDA PARA MENORES, que no, que es una obra hecha especialmente para menores y para todo público, que está hecha pensando también en la educación de las nuevas generaciones; que “ese tipo de obras estan hechas para sociedades mas abiertas, como la argentina, chilena, peruana, estadounidense, pero que la nuestra [la
boliviana] era una sociedad de mentalidad conservadora… cuadrada”. Bueno, ese argumento se aniquila a sí mismo, sin intervención ajena.

Las llamadas del público al programa fueron variadas: llamó por supuesto la joven señora, insistiendo en su posición, otros oyentes proponían prudentemente limitar por edad el acceso a la obra, otras llamadas mas bien apoyaron la presentacion del tema de la obra, reconociendo que “es más facil hablar con nuestros hijos despues que los títeres han tocado este tema”, que es necesario abrir la mente y no pènsar que la unica verdad, la única moral es la que pretende imponer al resto la joven señora.

Por la vía legal esta denuncia seguirá su curso si es que no se contempla la ley vigente en Bolivia contra la discriminación, que promueve además acciones de visibilización de la diversidad.

A NOSOTROS nos preocupa más esta niña que fue arrastrada fuera del teatro por su madre. En anteriores funciones hemos promovido el diálogo y abuelas que han cuestionado la obra, luego ha permitido que sus nietos se acerquen a los títeres y se tomen fotos con ellos. Porque finalmente estas abuelas entendieron que al poner esta obra en escena no estamos sino mostrando una parte del amor que existe, que los niños reconocen y que permanece oculta porque los adultos se encargan de ocultarla, y que se vuelve “mala” porque los adultos la cargan con sus terrores. Príncipes es una sencilla historia de amor que muestra una cara reconocible de él, y los niños reconocen en esta obra ese amor. La formación de la sexualidad constituye otro momento de la vida, un momento que no depende de la “promoción de la homosexualidad”, así como la “promoción de la heterosexualidad” no impíde ni impedirá que haya homosexuales y que estos en tal condición sean felices como cualquiera puede serlo.

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(*) Pudimos hacer esta gira a Bolivia gracias a la gentil invitación de Juan Rodriguez del grupo Paralamano y Maricel Sibila del grupo La Pirueta, ambos de Sucre, Títeres Elwaky y el Colectivo Katari de Cochabamba,  y el apoyo de la Federación Argentina LGBT que financió los pasajes dentro del territorio argentino.

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