Primera gira internacional en Bolivia. Algunos comentarios. (*)

– Toño, ¡nos vamos a Bolivia!
– Ele, ¡pásame la maleta roja!

¿Cómo explicarse que en Argentina aún no se animan a incluirnos en algún festival y en Bolivia sí? Asumiremos que los bolivianos son de vanguardia. Entendemos que no es un tema fácil del que hablar todavía, pero estos organizadores bolivianos (Juan Rodriguez de Títeres Paralamano y Maricel Sibila de La Pirueta, ambos de Sucre, y Grober Loredo de Títeres Elwaky, de Cochabamba) se la juegan por el proyecto porque creen, como nosotros, que esta obra es necesaria, que hablar de diversidad sexual a los niños desde pequeños ayudará  a que estos sean más tolerantes y desprejuiciados frente a lo diferente y los hará por lo tanto una generación mucho mejor que la nuestra.

Y estamos hablando de Bolivia un país que ni por asomo está cerca de crear una ley de matrimonio igualitario ni de educación sexual obligatoria en las escuelas, como ya existen en Argentina.

La vida da vueltas, dicen, y en este caso ha sucedido. El proyecto de Príncipes nació en Sucre, cuando en una conversación con otros titiriteros, frente a la pregunta ¿cómo se trata el tema de la homosexualidad en Sucre? escuchamos esta respuesta, irónica y quizá cruel: “En Sucre no existen los homosexuales”. Y ha sido Sucre la ciudad que albergó la primera función internacional de “Prìncipes…”.

En Sucre, el publico (adultos y niños) nos acompañó con sus risas y entusiasmo durante toda la obra, y al final cuando ya se entiende cuál será la elección del príncipe, un cierto silencio se instaló en la sala. El aplauso final fue moderado, precavido, dubitativo. Terminamos la función satisfechos de todos modos, porque entendimos que esas familias están tan acostumbradas a callar, ocultar, ignorar e invisibilizar el amor homosexual, que ante lo visto deberán tomarse un momento para reflexionar sobre el tema y responder las preguntas de sus hijos y sus propias negadas inquietudes, deberán tomar una posición que, a favor o en contra, en acuerdo o en desacuerdo, hará que en estas familias el amor y la diversidad dejen de ser invisibles para pasar a ser reales y posibles. Es nuestra apuesta.

La segunda función fue en Cochabamba, la recepción fue tangiblemente distinta. El público cochabambino asumió la historia de otra manera: ¡la decisión del príncipe de casarse con otro príncipe fue celebrada, entre risas y aplausos, de pronto todos los asistentes parecían (lo eran) entusiastas invitados a la boda! Nunca antes la obra había despertado una reacción de esta naturaleza. Algo distinto sucedió en Cochabamba, sin duda.

Una vez terminada la funciòn invitamos a los asistentes a hacer preguntas o comentarios. Fueron dos abuelas:
– ¿Les parece adecuada para niños esta temática tan controversial?
– ¿Con esta obra no están incentivando a los niños?
Nuestras respuestas:
– Los niños no tienen problemas con este tema, los que tenemos problemas (prejuicios, trabas) somos los adultos. La obra trata del amor, el amor entre personas del mismo sexo existe, los niños lo saben, y todo lo que hacemos nosotros es mostrarlo, contarlo. No estamos tratando de provocar ni ofender a nadie. El amor es lindo y bienvenido en cualquiera de sus formas. El tabú lo empiezan a formar los adultos hacia los niños con sus prejuicios.
– De toda la vida los cuentos hablaron de hombres y mujeres, príncipes casándose con princesas, y estos no han hecho que la homosexualidad no exista. No va a pasar lo mismo a la inversa. No es por un cuento, ni por propaganda, ni por hablar de la homosexualidad o heterosexualidad que las personas forman su sexualidad. No se preocupe señora.

Después los niños y sus padres o tìos se acercaron a conocer los títeres, a conversar con nosotros, algunos nos felicitaron por nuestra valentía, o simplemente porque conseideraban que en esta hora en que nuestras mentes deben abrirse, nosotros estábamos en sintonía con esa apertura. Nos sentimos reconfortados y acompañados por estas personas a las que seguramente no veremos en mucho tiempo, o nunca, por saber que están ahí, en su parte del mundo y de la vida, formando con nosotros una especie de unidad.

Aún estamos en Cochabamba, habitando y compartiendo en la casa del Colectivo Katari, comunidad de artistas emprendedores y atrevidos que nos abrieron sus puertas y brazos. ¡Salud!

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(*) Pudimos hacer esta gira a Bolivia gracias a la gentil invitación de Juan Rodriguez del grupo Paralamano y Maricel Sibila del grupo La Pirueta, ambos de Sucre, Títeres Elwaky y el Colectivo Katari de Cochabamba,  y el apoyo de la Federación Argentina LGBT que financió los pasajes dentro del territorio argentino.

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