Un encuentro con luchadorxs

Una invitación que nos hizo la Secretaría de Educación y Cultura de la Federación Argentina LGBT a participar del II Foro de Educación, Derechos Humanos y Diversidad Sexual, motivan estas reflexiones acerca del marco y el sentido de nuestro trabajo.

Iniciar un proyecto de espectáculo como Príncipes… Otra historia de amor, tiene en principio varios aspectos que consideramos complementarios: en primer lugar se trata simplemente de otro espectáculo de títeres, uno que, como todos, viene elaborado y cuidado para que como tal sea apreciado: un diseño plástico adecuado, una particular dramaturgia, una propuesta de manejo de los personajes, una manera de intervenir o no los propios titiriteros en la historia, etc.

En segundo lugar, entrar a tratar el tema de la diversidad sexual en un espectáculo de títeres para la infancia nos sitúa, tengamos conciencia de ello o no, en la exploración de una frontera temática: ¿se pueden hacer estas historias para los niños? ¿Cómo las reciben, qué piensan sus padres, los maestros, la sociedad? Sin duda la existencia de la ley del matrimonio igualitario en Argentina pone las cosas en cierto contexto, pero esa no fue una de las premisas para empezar el proyecto. De no haber existido la ley, este proyecto existiría igual.

En tercer lugar, al hacer concreta nuestra apuesta por la naturalización del tema de la diversidad en el amor, por medio de la realización de Príncipes… Otra historia de amor, empezamos a transitar, también, un terreno que no es precisamente el titiritero. Se trata de un terreno recorrido ya en Argentina desde hace más de 40 años, un recorrido lleno de lucha, de sufrimiento, de estrategias y también de victorias. Al realizar este espectáculo nos reconocemos de pronto como simples aprendices, torpes y balbuceantes al lado de estos luchadores que desde hace tantos años levantan las banderas de los derechos de la comunidad LGBT, luchadores que han visto a compañerxs padecer e incluso morir en el camino. Junto a ellos simplemente tenemos mucho que aprender.

Por eso nos satisface haber compartido nuestras motivaciones en este II Foro de Educación, Derechos Humanos y Diversidad Sexual que organiza la Secretaría de Educación y Cultura de la FALGBT,  ha sido muy importante llegar a este espacio y hablar de nuestras premisas acerca del trabajo, de todo aquello que debatimos en torno al tema en la etapa de preparación de la obra, también nuestras propias inquietudes personales, las diferencias planteadas en el camino, los acuerdos tomados, las decisiones asumidas. Si bien nuestra lucha se ubicó en este terreno que amamos, el de la dramaturgia, los personajes, en ver cómo acercarnos a la infancia con un espectáculo que fuera una simple historia de amor, cómo en esta historia podía entenderse lo cotidiano y natural que es el amor en cualquiera de sus formas, no por eso nos sentimos menos comprometidos. Nos sorprenden gratamente las coincidencias que descubrimos y que son fruto de nuestro acercamiento desde el mundo titiritero: comprobamos que no es necesario ser activistas ni militantes para tener un enfoque similar, y la razón, ¡claro!, es muy sencilla: lo que valoramos y defendemos es sencillamente humano y de todos. Que algo tan evidente se haya convertido en todo un descubrimiento nos dice que hay aún mucho por andar.

En esta penúltima semana de mayo de 2012 en que nos encontramos preparando una nueva temporada para junio y julio próximos, nos sentimos honrados de haber participado de este foro realizado del 11 al 13 de mayo en Buenos Aires, donde se debatieron temas tan interesantes como La Igualdad como Paradigma Educativo, el Programa de Educación Sexual Integral del Ministerio de Educación de la Nación y El fenómeno del acoso escolar en niños/as, jóvenes y adolescentes LGBT,  Construyendo Aulas sin Discriminación, Historia del Movimiento LGBT y Experiencia de Educación en Cárceles. Nos sentimos honrados además porque reconocemos que, con toda seguridad, sin los años de lucha que lleva la comunidad LGBT por hacer valer sus derechos, lucha que les costó demasiada sangre, sudor y muchísimas lagrimas, el proyecto Príncipes… Otra historia de amor no hubiera podido ser siquiera imaginado. Nuestra total gratitud, entonces, a estxs incansablxs luchadorxs que nos permiten hoy caminar a su lado en busca de un futuro más justo, igualitario, desprejuiciado e inclusivo.

Una joven señora versus los Príncipes (*)

Que una joven madre en nuestra segunda función de Príncipes en Cochabamba se levante de su asiento en la última escena para salir llevando de la mano a su hija, hable con los organizadores para protestar por el contenido de la obra, amenace con ir a los medios y recurrir a la justicia, podría no pasar de una simple anécdota acerca de una reacción furiosa o desconcertada (que para nosotros es muy importante porque señala un campo de creencias que nos interesa discutir) pero en este caso se trata de algo más serio, o de algo más bien tragicómico vestido de seriedad: la joven señora de 30 años cumplió su palabra e hizo en efecto la denuncia telefónica ante la Defensoría de la Niñez, ¿la razón? “mostrar espectaculos inadecuados a los niños”.

Así, mientras nosotros íbamos de regreso a nuestro querido Buenos Aires, los organizadores del Festitíteres  2012 se acercaban a dicha oficina para enterarse de los términos de la denuncia, hacer un descargo o aclarar las cosas. Lo tragicómico viene aquí: al organizador del Festitíteres le mostraron que “las faltas cometidas” estaban circuncritas en el acápite “delitos contra la moral a traves de la difusion de pornografía” (cómo diría mi alienada prima: WHAT THE FUCK?)

El organizador del Festitíteres tuvo, menos mal, la oportunidad de describir la obra al abogado encargado de recibir la denuncia y a algún otro funcionario de la Defensoría de la Niñez. Quedó claro que la denuncia no tenía asidero legal, pero aún así faltaba recorrer la instancia mediática: un periodista radial bastante conservador, hincado por la jovem señora, había organizado una entrevista-debate sobre el tema.

Quizá nos tocaría responder a los argumentos que cuestionaban la obra pero creemos que los organizadores del Festitíteres, el colectivo Katari, lo hicieron muy bien. Que si se trataba de “promover la homosexualidad”, que no, que se trata de promover la tolerancia; que quizá habría que calificar esta obra como PROHIBIDA PARA MENORES, que no, que es una obra hecha especialmente para menores y para todo público, que está hecha pensando también en la educación de las nuevas generaciones; que “ese tipo de obras estan hechas para sociedades mas abiertas, como la argentina, chilena, peruana, estadounidense, pero que la nuestra [la
boliviana] era una sociedad de mentalidad conservadora… cuadrada”. Bueno, ese argumento se aniquila a sí mismo, sin intervención ajena.

Las llamadas del público al programa fueron variadas: llamó por supuesto la joven señora, insistiendo en su posición, otros oyentes proponían prudentemente limitar por edad el acceso a la obra, otras llamadas mas bien apoyaron la presentacion del tema de la obra, reconociendo que “es más facil hablar con nuestros hijos despues que los títeres han tocado este tema”, que es necesario abrir la mente y no pènsar que la unica verdad, la única moral es la que pretende imponer al resto la joven señora.

Por la vía legal esta denuncia seguirá su curso si es que no se contempla la ley vigente en Bolivia contra la discriminación, que promueve además acciones de visibilización de la diversidad.

A NOSOTROS nos preocupa más esta niña que fue arrastrada fuera del teatro por su madre. En anteriores funciones hemos promovido el diálogo y abuelas que han cuestionado la obra, luego ha permitido que sus nietos se acerquen a los títeres y se tomen fotos con ellos. Porque finalmente estas abuelas entendieron que al poner esta obra en escena no estamos sino mostrando una parte del amor que existe, que los niños reconocen y que permanece oculta porque los adultos se encargan de ocultarla, y que se vuelve “mala” porque los adultos la cargan con sus terrores. Príncipes es una sencilla historia de amor que muestra una cara reconocible de él, y los niños reconocen en esta obra ese amor. La formación de la sexualidad constituye otro momento de la vida, un momento que no depende de la “promoción de la homosexualidad”, así como la “promoción de la heterosexualidad” no impíde ni impedirá que haya homosexuales y que estos en tal condición sean felices como cualquiera puede serlo.

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(*) Pudimos hacer esta gira a Bolivia gracias a la gentil invitación de Juan Rodriguez del grupo Paralamano y Maricel Sibila del grupo La Pirueta, ambos de Sucre, Títeres Elwaky y el Colectivo Katari de Cochabamba,  y el apoyo de la Federación Argentina LGBT que financió los pasajes dentro del territorio argentino.

Primera gira internacional en Bolivia. Algunos comentarios. (*)

– Toño, ¡nos vamos a Bolivia!
– Ele, ¡pásame la maleta roja!

¿Cómo explicarse que en Argentina aún no se animan a incluirnos en algún festival y en Bolivia sí? Asumiremos que los bolivianos son de vanguardia. Entendemos que no es un tema fácil del que hablar todavía, pero estos organizadores bolivianos (Juan Rodriguez de Títeres Paralamano y Maricel Sibila de La Pirueta, ambos de Sucre, y Grober Loredo de Títeres Elwaky, de Cochabamba) se la juegan por el proyecto porque creen, como nosotros, que esta obra es necesaria, que hablar de diversidad sexual a los niños desde pequeños ayudará  a que estos sean más tolerantes y desprejuiciados frente a lo diferente y los hará por lo tanto una generación mucho mejor que la nuestra.

Y estamos hablando de Bolivia un país que ni por asomo está cerca de crear una ley de matrimonio igualitario ni de educación sexual obligatoria en las escuelas, como ya existen en Argentina.

La vida da vueltas, dicen, y en este caso ha sucedido. El proyecto de Príncipes nació en Sucre, cuando en una conversación con otros titiriteros, frente a la pregunta ¿cómo se trata el tema de la homosexualidad en Sucre? escuchamos esta respuesta, irónica y quizá cruel: “En Sucre no existen los homosexuales”. Y ha sido Sucre la ciudad que albergó la primera función internacional de “Prìncipes…”.

En Sucre, el publico (adultos y niños) nos acompañó con sus risas y entusiasmo durante toda la obra, y al final cuando ya se entiende cuál será la elección del príncipe, un cierto silencio se instaló en la sala. El aplauso final fue moderado, precavido, dubitativo. Terminamos la función satisfechos de todos modos, porque entendimos que esas familias están tan acostumbradas a callar, ocultar, ignorar e invisibilizar el amor homosexual, que ante lo visto deberán tomarse un momento para reflexionar sobre el tema y responder las preguntas de sus hijos y sus propias negadas inquietudes, deberán tomar una posición que, a favor o en contra, en acuerdo o en desacuerdo, hará que en estas familias el amor y la diversidad dejen de ser invisibles para pasar a ser reales y posibles. Es nuestra apuesta.

La segunda función fue en Cochabamba, la recepción fue tangiblemente distinta. El público cochabambino asumió la historia de otra manera: ¡la decisión del príncipe de casarse con otro príncipe fue celebrada, entre risas y aplausos, de pronto todos los asistentes parecían (lo eran) entusiastas invitados a la boda! Nunca antes la obra había despertado una reacción de esta naturaleza. Algo distinto sucedió en Cochabamba, sin duda.

Una vez terminada la funciòn invitamos a los asistentes a hacer preguntas o comentarios. Fueron dos abuelas:
– ¿Les parece adecuada para niños esta temática tan controversial?
– ¿Con esta obra no están incentivando a los niños?
Nuestras respuestas:
– Los niños no tienen problemas con este tema, los que tenemos problemas (prejuicios, trabas) somos los adultos. La obra trata del amor, el amor entre personas del mismo sexo existe, los niños lo saben, y todo lo que hacemos nosotros es mostrarlo, contarlo. No estamos tratando de provocar ni ofender a nadie. El amor es lindo y bienvenido en cualquiera de sus formas. El tabú lo empiezan a formar los adultos hacia los niños con sus prejuicios.
– De toda la vida los cuentos hablaron de hombres y mujeres, príncipes casándose con princesas, y estos no han hecho que la homosexualidad no exista. No va a pasar lo mismo a la inversa. No es por un cuento, ni por propaganda, ni por hablar de la homosexualidad o heterosexualidad que las personas forman su sexualidad. No se preocupe señora.

Después los niños y sus padres o tìos se acercaron a conocer los títeres, a conversar con nosotros, algunos nos felicitaron por nuestra valentía, o simplemente porque conseideraban que en esta hora en que nuestras mentes deben abrirse, nosotros estábamos en sintonía con esa apertura. Nos sentimos reconfortados y acompañados por estas personas a las que seguramente no veremos en mucho tiempo, o nunca, por saber que están ahí, en su parte del mundo y de la vida, formando con nosotros una especie de unidad.

Aún estamos en Cochabamba, habitando y compartiendo en la casa del Colectivo Katari, comunidad de artistas emprendedores y atrevidos que nos abrieron sus puertas y brazos. ¡Salud!

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(*) Pudimos hacer esta gira a Bolivia gracias a la gentil invitación de Juan Rodriguez del grupo Paralamano y Maricel Sibila del grupo La Pirueta, ambos de Sucre, Títeres Elwaky y el Colectivo Katari de Cochabamba,  y el apoyo de la Federación Argentina LGBT que financió los pasajes dentro del territorio argentino.

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